Jim Farley revela motivos personales para restringir modificaciones en motores Ford
El CEO de Ford, Jim Farley, explicó que una mala experiencia familiar con el novio de su hija motivó políticas de seguridad más estrictas en sus vehículos.

El director ejecutivo de Ford, Jim Farley, ha revelado una anécdota personal que influyó directamente en las políticas de la compañía respecto a las modificaciones mecánicas de sus vehículos, específicamente en el icónico Mustang. Según trascendió esta semana, una experiencia negativa donde el novio de su hija causó daños severos a una camioneta familiar llevó al ejecutivo a replantearse los controles de potencia y configuración de software en los motores de alto rendimiento de la firma.
Esta decisión busca evitar que usuarios sin la capacitación técnica adecuada realicen modificaciones que comprometan la integridad del motor o la seguridad de los ocupantes. Farley señaló que, tras aquel incidente doméstico, comprendió los riesgos potenciales que implica permitir alteraciones profundas en los sistemas de gestión electrónica de los vehículos modernos, los cuales son cada vez más complejos y dependientes de una calibración precisa de fábrica.
La postura de Ford se ha traducido en la implementación de bloqueos digitales en las unidades de control del motor. Estas medidas impiden que talleres independientes o particulares modifiquen los parámetros de fábrica para extraer mayor potencia, una práctica común entre los entusiastas del Mustang que buscan mejorar el desempeño en circuitos o competencias de aceleración.
Aunque esta política ha generado opiniones divididas entre los aficionados al automovilismo, la empresa sostiene que la prioridad es garantizar la durabilidad de los componentes y la seguridad pública. Desde la perspectiva de la compañía, la tecnología actual del Mustang requiere una gestión centralizada para prevenir fallas catastróficas derivadas de una manipulación técnica incorrecta realizada fuera de los canales oficiales de la marca.
Finalmente, la dirección de Ford ha dejado claro que mantendrán estas restricciones para proteger tanto la reputación de sus productos como la seguridad de sus clientes. El caso subraya cómo las vivencias personales de los directivos globales pueden permear en las decisiones corporativas que afectan a miles de conductores en mercados internacionales, incluyendo a los entusiastas en México que ven limitadas sus opciones de personalización mecánica.


