Gobierno mexicano busca duplicar la superficie de cultivo para el amaranto
El Gobierno Federal impulsa una estrategia nacional para incrementar al doble la producción de amaranto en el país, buscando fortalecer la soberanía alimentaria y apoyar a los pequeños productores rurales.

La administración federal ha anunciado una estrategia integral orientada a duplicar la superficie de siembra destinada al cultivo de amaranto en el territorio nacional. Este plan busca posicionar a este grano ancestral como un pilar fundamental en la dieta mexicana, aprovechando sus propiedades nutricionales y su capacidad de adaptación a diversas condiciones climáticas del país.
La propuesta, coordinada por las autoridades agrícolas, contempla la entrega de insumos, semillas certificadas y asistencia técnica para los agricultores de diversas regiones, particularmente en estados con alta vocación agrícola como Puebla, Tlaxcala y Oaxaca. El objetivo es que los pequeños productores puedan mejorar sus rendimientos y acceder a canales de comercialización más justos y eficientes en los próximos ciclos de siembra.
Dentro de la estrategia, se contempla la colaboración con institutos de investigación para desarrollar variedades más resistentes y productivas. Asimismo, las autoridades planean fomentar el consumo de amaranto a través de su integración en programas de alimentación escolar y comedores comunitarios, garantizando así un mercado interno sólido para los campesinos que decidan sumarse a esta iniciativa.
Representantes del sector agropecuario han señalado que la expansión del cultivo representa una oportunidad para revitalizar el campo mexicano y diversificar la producción nacional. Se espera que, mediante la capacitación técnica y el acceso a financiamiento, los agricultores puedan transitar hacia prácticas más sostenibles que aseguren la viabilidad de sus tierras a largo plazo.
Finalmente, el proyecto busca consolidar una cadena de valor que beneficie directamente a las comunidades rurales, reduciendo la dependencia de granos importados. Aunque el plan se encuentra en fase de implementación, las autoridades confían en que el aumento en la superficie cultivada permitirá mejorar los ingresos de miles de familias campesinas y fortalecer el tejido social en las zonas productoras.


